sábado, 29 de noviembre de 2014

El reto de codificar

Reflexión sobre la evaluación 

Cuando evalúo a mis alumnos siempre me surge las mismas preguntas "¿Soy justa?", "Para qué sirve realmente la evaluación?" 

Ya sabemos que la evaluación debería servir para aprender y no para juzgar. Enseñar a nuestro alumnado que de el error se aprende, le enseñamos una actitud que le servirá no sólo para aprender conceptos, sino también para mejorar sus capacidades y habilidades. Esta actitud positiva frente al error tiene un gran valor ya que nuestros alumnos (y nosotros mismos) podrán aprender a afrontar las dificultades, los conflictos y los problemas que van surgiendo en el día a día y no únicamente en las aulas. Esta es para mi la gran finalidad de la evaluación.

Contestar a la pregunta si soy justa a la hora de corregir es una tarea, para mi, compleja por varios motivos.

  • Según mi estado de ánimo corrijo de forma más o menos estricta. 
  • A veces elaboro mis pruebas sin pensar realmente en los codificadores.
  • ¿Cuáles son los tipos de preguntas más acertados para evaluar? 
Sabemos que el estado de ánimo del docente no debería influir en la evaluación. Si reflexionamos antemano en los criterios que queremos evaluar, en el tipo de pruebas que el alumnado necesita realizar y en los criterios de codificación seremos más justos. Con esta reflexión podremos realizar unas pruebas adecuadas que nos facilitará las correcciones. 

En este último año he tenido la suerte de poder seguir alguno que otro Mooc (por ejemplo: Aprendizaje Basado en Proyectos) y esto me ha permitido interactuar con otros docentes y poder aprender de ellos.

Recursos humanos y "no humanos" que me permiten seguir mejorando mi labor docente:
Los diferentes tipos de pruebas

Existen tres grandes grupos de tipos de pruebas que requieren de tres tipos de respuestas diferentes y cada una conlleva sus criterios de codificación específicos (ejemplo de criterios de codificación Comment fonctionne un vélo?)

Suelo intentar variar las pruebas que elaboro para mis alumnos pero a veces llega a ser una tarea ardua, no tanto en la elaboración sino más bien en la corrección de ellas por falta de claridad en los criterios de codificación. Como lo he mencionado anteriormente lo mejor es tomar su tiempo para elaborar estas pruebas y sus criterios de codificación ya que nos facilitará las correcciones.

He intentado resumir las ventajas y las dificultades que representan cada uno de los tipos de prueba en la tabla que podéis ver a la derecha Tipos de pruebas. Esta tabla me permite seguir con mi reflexión sobre la evaluación y poder realizar los reajustes necesarios de las pruebas que elaboro.

Para concluir con esta reflexión quiero añadir que para lograr:
  • una evaluación justa,
  • una evaluación que se adapte a nuestro alumnado, a los criterios que debemos evaluar,
  • alcanzar un aprendizaje significativo y desarrollar las competencias de nuestros alumnos,

Deberíamos diversificar nuestras pruebas. Para ello hay que partir de una reflexión ¿qué evalúo?, ¿cuál es la finalidad de la evaluación?

sábado, 25 de octubre de 2014

La evaluación


Es fundamental compartir con el alumnado el proceso evaluativo para que puedan hacer los reajustes necesarios en su proceso de aprendizaje. Para ello se presentar al alumnado los criterios que se van a evaluar antes de empezar las tareas. Así se le permite que desarrolle su capacidad para planificar su actividad, sus correcciones, su trabajo,...

Ya sabemos que existen diferentes formas de evaluación: la autoevaluación, la coevaluación, la evaluación inicial, la continua, la final. Todas ellas son necesarias para lograr un aprendizaje significativo.

La autoevaluación permite al alumnado identificar sus errores y así poder tomar decisiones para superarlos. Tiene una función reguladora. Lo difícil es conseguir seleccionar y, sobre todo, organizar de manera lógica los criterios de evaluación para lograr unos objetivos alcanzables para el alumnado. Ya que estos datos tienen que ser significativos para poder aplicar una autoevaluación útil y gratificante. Y que esté además orientada a ayudar al profesor para introducir los cambios necesarios durante todo el desarrollo del proyecto.

La evaluación inicial Esta tarea permite al docente analizar la situación de los estudiantes antes de empezar el proyecto: análisis de las estrategias de razonamientos, las actitudes, el campo semántico del vocabulario utilizado y hacer un reajuste para formar los grupos de trabajo.

La evaluación continua se realiza a lo largo de todo el proceso del proyecto. Y hay numerosas maneras de realizarla. Aquí entra todos los tipos de evaluación y de herramientas. Pero tampoco puede ocupar una gran proporción de las tareas tanto del alumnado como del docente.
Todo ello ayudará al profesor para introducir los cambios necesarios durante todo el desarrollo del proyecto. Como simplificar, cambiar o aclarar algún criterio de evaluación. O añadir alguna fase para el buen desarrollo del proyecto. 

La coevaluación Consiste en la observación de lo que hace los demás compañeros. Así se promueve el intercambio, la discusión y la adquisición de unos hábitos como tener en cuenta otros puntos de vista, el razonamiento, la entre-ayuda y la mejora de la resolución de posibles conflictos

La evaluación final se realizará mediante la presentación del producto final. Esta evaluación final la pueden  llevar a cabo tanto el alumnado como el docente. Así se podrá detectar qué es lo que alumno no ha acabo de interiorizar y determinar aquellos aspectos que se deberán modificar en futuros proyectos. En cuanto al alumnado podrá tomar conciencia de las diferencias entre el punto de partida y el final.
Esta evaluación es consecuente con todo el proceso de aprendizaje y está contextualizada.

Para llevar a cabo el proceso de evaluación existen diferentes herramientas (las rúbricas, las plantillas de observación,...) En lar propuestas de proyectos que vienen detalladas en este blog se pueden ver estas herramientas.

Es importante que el alumnado vea los errores como algo que forma parte del aprendizaje. No es "malo" fallar. En este sentido a menudo la presión de los padres no ayuda a los hijos. Por este motivo en la tutorías generales muestro algún ejemplo, como puede ser una plantilla de observación que los alumnos llevan a casa para que sus padres vean el progreso de sus hjos.








Todo ser humano necesita 
de un proyecto para sentirse vivo
y poder caminar creciendo.