El aula, en general, es un ecosistema de interacciones entre iguales y un docente. Y estas interacciones son reales. Y para que el aprendizaje ocurra las
tareas deberían ser reales también. El aprendizaje debe construirse,
asimilarse, ser entendido como un proceso evolutivo y no finito. Y no solo
memorizar unos conocimientos para aprobar un examen y al poco tiempo
olvidarlos. El alumno debería sentirse seguro y el
docente crear situaciones que favorezcan el aprendizaje.
También necesitamos de
los demás para sobrevivir, aprender, comunicar. La colaboración es fundamental
para un aprendizaje significativo y en la formación del individuo como ser
perteneciente a un grupo, sociedad y cultura.
Sabemos que no somos iguales,
que no tenemos las mismas capacidades, ni habilidades, los mismos intereses.
Por esto no es aconsejable emplear una única formar de enseñar y de aprender.
Hay que dar herramientas, recursos, tareas,… para atender a a diversidad y
proponer actividades diversas en los proyectos para poder desarrollar todas las capacidades y habilidades de nuestro alumnado.

Por todos estos motivos, el Aprendizaje Basado en Proyectos es, para mí, la mejor metodología que he podido experimentar. Pertenecemos a un mismo engranaje y para que funcione correctamente todas las piezas son iguales de importantes.
A continuación podéis ver una presentación sobre los puntos fuertes del
APB, que he podido observar a lo largo de mi carrera profesional. El trabajar
realizando proyectos con una tarea final bien definida demanda dedicación y
creatividad pero, bajo mi punto de vista, el resultado es mucho más
satisfactorio tanto como para el alumnado como para el docente o docentes.
Estos son los puntos fuertes que he analizado de esta metodología.
Las raíces: aprendiendo echamos raíces en nuestra identidad personal.
El aula: es una de la rama del árbol donde se apoya la mayoría de las
actividades docentes. Es un lugar de encuentro.
El docente: es el jardinero ya que es el que debería guiar al alumnado
para que se desarrolle lo más saludable posible.
El alumno: es el agua. Sin agua no hay vida.
ABP: es el abono. Ya que dosificar las actividades, los contenidos, los
objetivos y los criterios de evaluación.
El resultado: es el árbol que ha crecido dando sus frutos.
Para que dicho aprendizaje bilingüe se realice tiene que haber interacciones y la adquisición de estas lenguas sirvan para algo y no debería ser solo una lista de vocabulario aprendido y unas reglas de gramática para poder rellenar unas huecos en unas frases sacadas de contexto. Tiene que cobrar sentido. ¿Y qué mejor que abrazar el Aprendizaje Basado en Proyectos? Todas las condiciones para un buen aprendizaje bilingüe están presenten.
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